“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 8 de mayo de 2018

Hallan un vínculo entre la reacción de la pupila a la luz y el autismo



Un nuevo estudio publicado en Nature Communications señala que los bebés que más tarde son diagnosticados con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) reaccionan más fuertemente a los cambios repentinos en la luz. Este hallazgo proporciona apoyo a la opinión de que el procesamiento sensorial juega un papel importante en el desarrollo del trastorno.

A pesar de estar definidos por síntomas en la comunicación social, los investigadores están adoptando cada vez más la opinión de que los primeros signos del TEA pueden residir en procesos más básicos del desarrollo cerebral. Además, en la última edición del manual utilizado para diagnosticar la enfermedad en muchos países, los síntomas sensoriales se han incluido como características definitorias.

En el nuevo estudio, los investigadores, liderados por Terje Falck-Ytte, analizaron el reflejo pupilar a la luz en bebés de 9 a 10 meses de edad: este reflejo es un mecanismo regulador básico que controla la cantidad de luz que llega a la retina. Los bebés que cumplían con los criterios de autismo a los tres años de edad, constriñeron sus pupilas más que los bebés que no cumplían con los criterios de autismo. Además, la cantidad de restricción pupilar en la infancia, se asoció con la intensidad de los síntomas de autismo en el seguimiento.

"Estudios previos en niños mayores con autismo – explica Falck-Ytte en un comunicado – han sugerido un débil reflejo pupilar a la luz en este grupo. Estos hallazgos nos motivaron a evaluar el reflejo en hermanos pequeños de niños con TEA. La mayoría de estos niños se desarrollan típicamente, pero la probabilidad de recibir un diagnóstico de autismo es considerablemente más alta en este grupo que en la población general. Creemos que los hallazgos son importantes porque apuntan a una función muy básica que no se ha estudiado antes en los bebés con diagnóstico posterior de autismo”.

Los participantes en el experimento tenían entre 9 y 10 meses de edad cuando fueron examinados sus reflejos pupilares y luego se realizó un seguimiento hasta los tres años, cuando se llevó la evaluación diagnóstica. En total, 147 niños con un hermano mayor con autismo participaron en el estudio, de los cuales 29 cumplieron con los criterios de autismo en el seguimiento. El estudio también incluyó un grupo de control de 40 bebés.

"Actualmente, el autismo no se puede diagnosticar confiablemente antes de los 2-3 años de edad – concluye Falck-Ytte – , pero esperamos que con más conocimiento sobre el desarrollo temprano de este trastorno, sea posible realizar un diagnóstico con anterioridad. Esto debería facilitar el acceso temprano a la intervención y el apoyo a las familias”.





domingo, 6 de mayo de 2018

Una ilusión óptica podría ayudar a diagnosticar el autismo



Conseguir llegar a un diagnóstico relacionado con el trastorno del espectro del autismo puede ser tremendamente difícil, todo un desafío para la medicina. Sin embargo, el simple hecho de notar cómo la forma de unas pupilas se dilata al mirar una columna de puntos cambiantes podría ser una pista.

El descubrimiento proviene de un equipo de investigadores con sede en la Universidad de Pisa, Italia, que descubrió que una simple ilusión óptica podría usarse para detectar de manera objetiva cómo algunas personas tienden a acercarse a los detalles y perderse una visión más amplia.

El trastorno del espectro del autismo (TEA) abarca una variedad de rasgos que pueden variar de leves a graves. Estos generalmente incluyen dificultades en el control motor y el procesamiento de la información sensorial, lo que lleva a comportamientos como la anulación de la sobreestimulación o movimientos repetitivos.

Comunicarse y responder a las señales sociales también puede ser todo un desafío, dando lugar a cualquier cosa, desde dificultades con las habilidades del lenguaje más básico a no hablar. Por tanto, con tantas aristas que marcar y tanta variedad en la forma en que se presentan, es fácil pasar por alto el TEA. Visto así, tener otra herramienta que establezca una distinción clara podría ayudar a los especialistas a realizar un diagnóstico.

El nuevo método utiliza dos capas de puntos en contraste que se mueven en direcciones opuestas dentro de una columna estrecha. Vamos a realizar la prueba. Fíjate en la ilusión y hazte la siguiente pregunta, ¿está girando la columna, o son solo dos hojas de puntos que se deslizan una sobre otra?

No hay que preocuparse si lo ves cambiar de un lado a otro. El cerebro a menudo vacila en sus intentos por establecer el significado de una imagen. La diferencia entre las dos traducciones de la ilusión depende de cómo interpretas las dos capas.

Si los ves como hojas que se mueven separadas, te estás enfocando en un tono y luego en el otro, escogiendo cada uno como detalles distintos de escenas desconectadas: una vista muy detallada. Pero cuando el cerebro se acerca a la imagen más grande y reconoce la ilusión como un único sistema, un tono (muy probablemente blanco) se ve como el frente de un punto que se mueve por la cara de una columna antes de girarse en el borde y aparecer como el otro tono (negro) en la superficie interna.

Algunas personas se concentran más en uno que en el otro. Pero las personas cuyos cerebros reflejan los rasgos más asociados con TEA deberían centrarse más en los detalles, una señal del enlace del procesamiento sensorial que surge del autismo.

Los investigadores mostraron la ilusión a más de 50 adultos que no tenían un diagnóstico de autismo. Si su enfoque estaba en las capas como detalles separados, sus pupilas parpadearían a medida que se ajustaban a los dos tipos de tonos de luz. Luego evaluaron a los voluntarios en busca de rasgos asociados al autismo utilizando un cuestionario.

Si bien el análisis no fue diseñado para diagnosticar a los sujetos, sí les permitió correlacionar sus hallazgos con las medidas utilizadas para predecir TEA. Y sí, aquellos individuos que ocuparon un lugar más alto en la encuesta tendieron a mostrar fluctuaciones en los alumnos que sugerían que se estaban enfocando más en los detalles de la ilusión que en la imagen de una columna giratoria.




lunes, 30 de abril de 2018

El dolor en las personas adultas con un trastorno del espectro del autismo (TEA) y comorbilidad.


El presente estudio investigó en qué medida la percepción del dolor por parte de las personas adultas con autismo con problemas médicos ordinarios está mediado por la psicopatología comórbida, el estrés y las disfunciones ejecutivas en la vida diaria. La evaluación del dolor en el ámbito del autismo, en particular con las personas con autismo no verbales, es uno de los retos más importantes en los centros del autismo. Las personas con autismo sufren algunas alteraciones médicas que requieren unos procedimientos exploratorios y terapéuticos dolorosos. Además, la incapacidad de estas personas para verbalizar la experiencia dolorosa supone a veces una terapéutica inapropiada.
Esta investigación puso de manifiesto una elevada correlación entre la intensidad del dolor y la severidad del autismo. Al mismo tiempo se puso de relieve una relación estadísticamente significativa entre la intensidad del dolor percibido y la psicopatología comórbida y la disfunción ejecutiva en la vida diaria, pero esta relación no se mantuvo en relación con el estrés.
La relación entre el dolor y la función ejecutiva en general y en la vida diaria está ampliamente demostrada, en coincidencia con lo demostrado en esta investigación. Al mismo tiempo, la relación entre el dolor y la psicopatología comórbida fue probada en esta investigación en consonancia con otras publicaciones.
Pero el hallazgo más relevante de esta investigación es la mediación de la sintomatología comórbida en la relación entre la severidad del autismo y el nivel de intensidad del dolor, tal como se pone de evidencia en diversas publicaciones.

En síntesis, estos resultados ponen de relieve la necesidad de identificar el dolor por medios objetivos, tanto escalares como observacionales, y tener en cuenta la psicopatología comórbida como variable moduladora de la expresión del dolor en las personas con autismo.

Para leer más:
https://www.cedd.net/redis/index.php/redis/article/view/420

lunes, 19 de febrero de 2018

Test de sangre y orina para detectar trastornos del espectro del autismo



Un equipo de científicos de la Universidad de Warwick ha desarrollado un nuevo test de sangre y orina que permitiría realizar una detección temprana de los trastornos del espectro del autismo (TEA), lo que significa que quienes lo tienen, podrían recibir un tratamiento apropiado mucho antes.

Los TEA son trastornos del desarrollo que afectan principalmente a la interacción social y pueden incluir un amplio espectro de problemas de conducta. Estos incluyen trastornos del habla, comportamiento repetitivo y/o compulsivo, hiperactividad, ansiedad y dificultad para adaptarse a nuevos entornos, algunos con o sin deterioro cognitivo. Dado que hay una amplia gama de síntomas de TEA, el diagnóstico puede ser difícil e incierto, particularmente en las primeras etapas de desarrollo.

El estudio, publicado en Molecular Autism, destaca una relación entre los TEA y el daño a las proteínas en el plasma sanguíneo por oxidación y glicación, procesos en los que las especies reactivas del oxígeno (ROS) y las moléculas de azúcar, modifican las proteínas de manera espontánea. El equipo, liderado por Naila Rabbani, afirma que se trata de la prueba más confiable hasta la fecha. “Nuestro descubrimiento –señala Rabbani en un comunicado– podría conducir a un diagnóstico e intervención más temprana. Esperamos que las pruebas también revelen nuevos factores que conducen al TEA. Con más pruebas podemos revelar perfiles específicos de plasma y urinarios “huellas dactilares” de compuestos con modificaciones perjudiciales. Esto puede ayudarnos a mejorar el diagnóstico de TEA y señalar el camino a nuevas causas”.

En los casos de TEA se señala que entre un 30 y un 35% está vinculado a causas genéticas y el 65-70% restante se cree que podría estar relacionado con una combinación de factores ambientales, mutaciones múltiples y variantes genéticas raras. Sin embargo, el equipo de investigación también cree que las nuevas pruebas podrían revelar causas que aún se desconocen.

Los próximos pasos serán repetir el estudio con otros grupos de niños para confirmar el buen rendimiento diagnóstico y evaluar si la prueba puede identificar los TEA en etapas muy tempranas e indicar cuan es probable que el TEA se desarrolle hacia trastornos más graves.



lunes, 12 de febrero de 2018

El bilingüismo influye en la flexibilidad cognitiva de niños con autismo


Ser bilingüe puede ayudar a niños con autismo. Según un reciente estudio publicado en Child Development, los menores con este tipo de trastorno a menudo tienen dificultades para cambiar de una tarea a otra, pero si son bilingües pueden hacer que sea un poco más fácil para ellos hacerlo.

“Este es un hallazgo nuevo y sorprendente”, asegura Aparna Nadig, profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y Trastornos de la Universidad McGill y autor principal del trabajo. “En los últimos 15 años ha habido un debate importante en el campo sobre si hay una 'ventaja bilingüe' en términos de funciones ejecutivas. Algunos investigadores han argumentado convincentemente que vivir como una persona bilingüe y tener que cambiar de idioma inconscientemente para responder a el contexto lingüístico en el que se desarrolla la comunicación aumenta la flexibilidad cognitiva, pero nadie ha publicado investigaciones que demuestren claramente que esta ventaja también puede extenderse a los niños en el espectro del autismo. Por lo tanto, es muy emocionante descubrir que sí lo hace”.

Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar cuán fácilmente 40 niños entre las edades de seis y nueve años, con o sin  trastornos del espectro del autismo (TEA), que eran monolingües o bilingües, pudieron cambiar tareas en una prueba generada por un ordenador.

Inicialmente se pidió a los niños que clasificaran un solo objeto que aparecía en la pantalla de una computadora por color (es decir, clasificaron los conejos azules y rojos como rojos o azules) y luego se les pidió que cambiaran y clasificaran los mismos objetos por su forma (es decir, conejos azules y barcos rojos por forma, independientemente de su color).

Los investigadores encontraron que los niños bilingües con TEA tenían un rendimiento significativamente mejor cuando se trataba de la parte más compleja de la prueba de cambio de tareas en relación con los niños con TEA que eran únicos. Es un hallazgo que tiene implicaciones potencialmente de gran alcance para las familias de niños con TEA.

“Es fundamental tener más pruebas sólidas para que las familias utilicen al tomar decisiones importantes sobre educación y crianza de los hijos, ya que a menudo se les advierte que exponer a un niño con TEA a más de un idioma empeorará las dificultades del lenguaje”, dice Ana Maria Gonzalez-Barrero, el primer autor del artículo, y un reciente graduado de McGill PhD.

“Pero hay un número cada vez mayor de familias con niños con TEA para quienes el uso de dos o más idiomas es una práctica común y valiosa y, como sabemos, en sociedades bilingües como la nuestra en Montreal, hablar un solo idioma puede ser un obstáculo significativo”. En la edad adulta para oportunidades laborales, educativas y comunitarias.

A pesar del pequeño tamaño de la muestra, los investigadores creen que la “ventaja bilingüe” que vieron en los niños con TEA tiene implicaciones altamente significativas y debe estudiarse más a fondo. Planean seguir a los niños con TEA que evaluaron en este estudio durante los siguientes tres y cinco años para ver cómo se desarrollan. Los investigadores quieren ver si la ventaja bilingüe que observaron en el laboratorio también se puede observar en la vida diaria a medida que los niños envejecen.





lunes, 5 de febrero de 2018

Trastornos de ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo en individuos con Trastorno del Espectro del Autismo


El trastorno del espectro del autismo (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por déficits en la comunicación social y la reciprocidad social, así como el comportamiento repetitivo y los intereses restringidos. Además de los síntomas principales del TEA, las afecciones psiquiátricas comórbidas son altamente prevalentes, agravan el deterioro y complican el diagnóstico y el tratamiento. Existe considerable evidencia de que las personas con TEA tienen un mayor riesgo de trastornos de ansiedad y ansiedad, que pueden causar angustia persistente, exacerbar los síntomas del TEA y aumentar los problemas de conducta. A pesar de la alta prevalencia de síntomas de ansiedad en esta población clínica, y el impacto de estos síntomas en el bienestar general, la relación precisa entre ansiedad y TEA requiere una aclaración. Desenredar los síntomas del TEA y ansiedad y determinar los factores de riesgo asociados con el desarrollo de ansiedad en los TEA es una prioridad fundamental, dado el tremendo impacto de la ansiedad sobre el bienestar y la calidad de vida en esta población. Los niveles más altos de ansiedad se asocian con la aparición de depresión, comportamientos disruptivos, agresión, autolesiones y estrés parental. Sin una evaluación y un diagnóstico precisos en esta población, la ansiedad y las alteraciones asociadas probablemente no se tratarán y empeorarán con el tiempo.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) a menudo se informa en individuos con TEA, sin embargo, las conductas repetitivas y los pensamientos intrusivos recurrentes están presentes en ambas condiciones y son difíciles de diferenciar. El establecimiento de si algunos individuos con TEA presentan un cuadro clínico que justifique un diagnóstico separado de TOC es un desafío para los médicos, y existe un debate continuo sobre la naturaleza de los comportamientos repetitivos en el TEA frente a los observados en el TOC. Esta revisión proporciona una amplia visión general de la literatura sobre prevalencia, presentación, evaluación y tratamiento de la ansiedad y el TOC en el autismo. Se discuten posibles relaciones entre ansiedad y TEA y examinamos cómo los comportamientos repetitivos son similares en TEA y TOC. Finalmente, se abordan los desafíos relacionados con la evaluación y se ofrece guías clínicas para el diagnóstico diferencial y el tratamiento de la ansiedad y el TOC en individuos con autismo.

Además, la investigación de medidas fisiológicas de ansiedad en TEA es especialmente atractiva a la luz de los déficits cognitivos y verbales que prevalecen en esta población. La investigación ha comenzado a explorar el uso de medidas fisiológicas como biomarcadores de la ansiedad en los jóvenes con TEA, y los hallazgos preliminares sugieren que la reactividad cardiovascular puede ser una opción. La identificación de biomarcadores simples y confiables para la ansiedad también es prometedor para proporcionar una medida de resultado conveniente para los ensayos clínicos de ansiedad en TEA.

A pesar del apoyo inicial para el uso de Terapia Cognitivo Conductual (TCC) para ansiedad y TOC en TEA, la mayoría de los estudios de tratamiento de ansiedad para niños con TEA se dirigen a niños de alto funcionamiento, dejando en gran medida desconocidos los tratamientos efectivos para niños con habilidades verbales y CI más bajas. Además, el uso de intervenciones conductuales y psicofarmacológicas para estas afecciones en esta población carece de ensayos clínicos grandes y robustos con resultados a más largo plazo, y esto debería ser un foco de investigación futura.

Recientemente, la investigación ha sugerido varios tratamientos conductuales novedosos para el TEA y la ansiedad comórbida que van más allá de los programas tradicionales de TCC. Por ejemplo, el entrenamiento en habilidades sociales, que no apunta explícitamente a los síntomas de ansiedad, ha demostrado reducir significativamente la ansiedad social en adolescentes con TEA. De manera similar, los tratamientos que apuntan a mejorar la función ejecutiva (por ejemplo, la regulación de la flexibilidad y la emoción) para los niños con TEA han demostrado mejorar los síntomas de la ansiedad. Los tratamientos basados en Mindfullness también comienzan a ser prometedores para reducir la ansiedad en esta población.

En la última década, los avances en la comprensión y la identificación temprana del TEA promovieron un cambio de los esfuerzos reactivos a los preventivos en el tratamiento de los síntomas centrales del TEA. Este enfoque capitaliza la oportunidad de atacar los síntomas de TEA durante los períodos sensitivos tempranos cuando las trayectorias del neurodesarrollo se pueden alterar ventajosamente. Extendiendo la misma lógica al problema de la ansiedad, algunos programas de intervención temprana para bebés y niños pequeños con o en riesgo de TEA usan estrategias basadas en la evidencia para enseñar y facilitar habilidades que mejoran el afrontamiento y la resiliencia y pueden prevenir o atenuar la escalada de síntomas de ansiedad, como la regulación de las emociones. El desarrollo de enfoques preventivos impulsados por la teoría de la ansiedad en TEA tiene el potencial de cerrar la brecha entre los enfoques de intervención temprana del TEA y la práctica de la TCC y minimizar la carga debilitante asociada con la ansiedad en esta población.

Para leer más:
https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11920-017-0846-y

lunes, 22 de enero de 2018

La deficiencia de vitamina D al nacer aumenta el riesgo de autismo


El bajo nivel de vitamina D al nacer está relacionado con un mayor riesgo de trastornos del espectro del autismo (TEA) a la edad de tres años. El autor principal, el Dr. Yuan-Lin Zheng, dijo que el estado de vitamina D neonatal se asoció significativamente con el riesgo de TEA y discapacidad intelectual. Los investigadores analizaron 27.940 recién nacidos en China, donde 310 fueron diagnosticados con TEA a los tres años de edad, con una prevalencia de 1.11 por ciento.

Cuando los 310 niños con TEA se compararon con 1,240 participantes control, el riesgo de TEA aumentó significativamente en cada uno de los tres cuartiles inferiores del nivel de vitamina D al nacer, en comparación con el cuartil más alto: un mayor riesgo de TEA por 260 por ciento en el cuartil inferior, 150 por ciento en el segundo cuartil y 90 por ciento en el tercer cuartil. La investigación aparece en el Journal of Bone and Mineral Research . El diagnóstico de autismo y trastorno del espectro del autismo es clínico, es decir, se basa en los síntomas que muestra el niño. Las pruebas se realizan para descartar otras afecciones que pueden simular el autismo. Por ejemplo, los niños que tienen problemas de audición pueden mostrar síntomas similares al autismo, como no responder a su nombre, etc. Por lo tanto, se realizan pruebas para descartar problemas de audición. Se realizan pruebas de diagnóstico como MRI o pruebas genéticas para descartar otras afecciones que pueden causar autismo. Por ej. se sabe que el autismo coexiste en el síndrome X frágil o la esclerosis tuberosa. El autismo se puede diagnosticar en muchos casos a los 3 años de edad según los síntomas que muestra el niño. No hay cura para el autismo. Pero el diagnóstico temprano y la intervención temprana con terapias mejoran el resultado a largo plazo en el autismo. Las diversas terapias recomendadas son terapia ocupacional, terapia de comunicación y terapia conductual. Los medicamentos se usan para mejorar algunos de los síntomas como irritabilidad, hiperactividad y comportamiento agresivo cuando no responden a otras terapias.