“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 24 de mayo de 2016

Asocian variaciones en el ritmo de las ondas cerebrales con el autismo

Investigadores del Departamento de Filología Española y sus Didácticas de la Universidad de Huelva (UHU) y de la División de Psicología y Ciencias del Lenguaje del University College of London han asociado los déficits del lenguaje propios de las personas con trastornos del espectro del autismo a variaciones en el ritmo de las ondas del cerebro. De esta forma, identifican ciertas señales cerebrales anómalas con tareas lingüísticas que se ven afectadas en el autismo.

Según apuntan los investigadores onubenses, los trastornos del espectro del autismo (TEA) implican varios déficits sociales y cognitivos, como dificultades de comunicación. Los expertos andaluces han abordado el origen de estas dificultades desde una perspectiva neurolingüística para analizar qué ocurre en el cerebro de las personas con autismo, ha informado la Fundación Descubre en una nota.

Para ello, los investigadores han analizado las conexiones eléctricas de las neuronas para estudiar las ondas que se producen y comprobar su ritmo. Estas señales se remontan a componentes primitivos de la función cerebral presentes en todos los mamíferos. "El lenguaje resulta de la puesta en sintonía de diferentes zonas del cerebro, es decir, no existe una específica para la tarea de formar plurales, sino que implica un trabajo conjunto de diferentes áreas", explican.

El responsable del estudio e investigador de la Universidad de Huelva, Antonio Benítez, ha apuntado que esto se consigue acoplando una serie de ondas que generan las neuronas. Lo importante de estas oscilaciones es que, al medirlas, dicen cómo se coordina el cerebro en las funciones lingüísticas.

Hasta el momento, otros estudios han monitorizado estas ondas en personas con funciones lingüísticas normales. Sin embargo, los expertos onubenses querían comprobar si se producían alteraciones o patrones propios en el caso del autismo. Así, pretenden definir un perfil de ritmicidad cerebral que permita un diagnóstico e intervención precoz.

En el estudio 'The oscillopathic nature of language deficits in autism: from genes to language evolution', publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience, los investigadores han comprobado qué ritmos del cerebro están alterados en el caso de los trastornos del espectro del autismo. "Si se considera el lenguaje como una música, se podría decir que en el autismo existe una falta de armonía y, por tanto, suena mal, por una alteración en los instrumentos de la orquesta", matiza.

En concreto, los lingüistas descomponen el lenguaje en niveles --morfológico, sintáctico y léxico-- que relacionan con diferentes oscilaciones. En el caso del autismo, los expertos han considerado diferentes tipos de ondas, como las asociadas con el habla, a la capacidad de aprender conceptos o a la sintaxis. De este modo, han observado diferencias en zonas como el córtex frontal y temporal.

Además, han corroborado que la intensidad de las oscilaciones era diferente en las áreas cerebrales detectadas como importantes para el lenguaje en personas sin autismo. Es el caso de las ondas beta, que se asocian a errores sintácticos, como dificultades para construir oraciones pasivas o interrogativas.

Los expertos apuntan que la siguiente fase pasa por diseñar experimentos donde se establezca una correlación inequívoca entre los tipos de ondas y los niveles del lenguaje, ya que, según los investigadores, "los estudios a largo plazo podrían proporcionar un diagnóstico más preciso y precoz".

Además, una imagen completa de los ritmos y las redes implicadas en los déficits lingüísticos en TEA debe contribuir también a la creciente comprensión de las bases neurobiológicas del lenguaje y la forma en que evolucionó en la especie.

Los investigadores estudian las ondas a partir de los resultados extraídos de bases de datos internacionales. En estos repositorios, se vuelca la información de experimentos donde se mide el potencial eléctrico del cerebro con unos electrodos. Estudios anteriores se centraban en la actividad de personas sin ningún trastorno.

Sin embargo, los expertos de la Universidad de Huelva se centran precisamente en las huellas eléctricas de cerebros de personas con autismo, dislexia o esquizofrenia, donde se ven alteradas las funciones lingüísticas, puesto que, como indican, "si se define un patrón de ritmicidad cerebral distintivo en este tipo de trastornos desde etapas tempranas, se podrá tener una herramienta para mejorar el diagnóstico y adelantar la intervención".

"El cerebro es plástico y cuanto antes intervengamos, mejor", añade, para concluir que los ritmos cerebrales suponen "una herencia muy primitiva", por lo que, este estudio, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, supone "un paso más" para esclarecer las bases neurobiológicas del lenguaje y su evolución histórica.




domingo, 22 de mayo de 2016

Reacción visual de bebés revela posible autismo

Un nuevo análisis del comportamiento visual de los bebés ante estímulos sociales, contribuye al diagnóstico precoz del autismo, dio a conocer la revista Scientific Reports.

El examen es simple y comprueba si los recién nacidos captan la vista de otra persona, el movimiento de una mano y puntos abstractos en un vídeo, explicaron los autores del estudio coordinado por la Universidad de Trento, Italia.

De conjunto con expertos británicos, los investigadores italianos analizaron por primera vez las reacciones a esos estímulos de neonatos considerados de alto riesgo, por ser hermanos de personas con autismo.

Luego de confrontar los resultados con los de bebés, cuyas familias no presentaban incidencia alguna de la enfermedad, evidenciaron diferencias notables en los comportamientos de los recién nacidos, explicaron.

Según los científicos, la pesquisa contribuye al diagnóstico de un trastorno del  autismo desde el nacimiento y posibilita intervenciones tempranas para frenarlo.

La Organización Mundial de la Salud afirmó que uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro del autismo y alertó que aumenta la prevalencia mundial de esos padecimientos.

El autismo se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior.




lunes, 16 de mayo de 2016

Cuando los niños escuchan breves extractos de las voces de sus madres, una amplia variedad de regiones cerebrales se activa.

La voz de la madre es una de los sonidos más importantes en la vida de un niño. Los bebés discriminan la voz materna desde los primeros días después de nacer, y este estímulo les sirve de guía emocional y social durante su desarrollo. Sin embargo, se sabe poco aún sobre las regiones cerebrales que responden a esta poderosa señal social.

Un equipo de científicos de la Stanford University School of Medicine (EE UU) ha descrito los circuitos cerebrales que subyacen de la percepción de la voz de la madre. Para ello, los investigadores midieron a través de resonancias magnéticas la actividad cerebral de 24 niños sanos de entre 7 y 12 años mientras escuchaban palabras breves (de menos de un segundo) y sin sentido de sus madres biológicas y las de dos mujeres desconocidas. 

El estudio, publicado en la revista PNAS, demuestra que cuando los niños escuchan breves extractos de las voces de sus madres, una amplia variedad de regiones cerebrales se activa, comparado con las regiones que se estimulan al escuchar las voces desconocidas. 

“Estas regiones incluyen no solo las estructuras auditivas del cerebro, sino también las que están asociadas con la recompensa y el procesamiento de las emociones, el afecto, y la memoria, así como las regiones visuales asociadas con el procesamiento de la cara –los niños no ven nada cuando se les hace el escáner–“, señala a Sinc Daniel A. Abrams, autor principal del trabajo e investigador en el departamento de Psiquiatría y Ciencias Comportamentales de la universidad estadounidense.

Además, los resultados revelan que la fuerte comunicación que se establece entre estas regiones del cerebro durante el procesamiento de la voz de la madre se relaciona con las habilidades comunicativas y sociales de los niños. “La investigación describe cómo el cerebro del niños se organiza en torno a una fuente clave de sonido asociada con el desarrollo social, lingüístico y emocional”, recalca Abrams. 

Según los autores, el estudio podría aclarar trastornos del desarrollo social como el autismo, en el que la percepción de voces biológicamente importantes podría estar afectada. “Nuestro trabajo sirve como patrón inicial para examinar las bases de la percepción del habla en poblaciones clínicas, como las personas con autismo”, subraya a Sinc el investigador. 

Para los científicos, una cuestión importante en la investigación sobre el autismo es entender por qué los niños con trastorno del espectro del autismo se desconectan a menudo de los sonidos del habla y de otras señales sociales que les rodean. 

“El estudio proporciona así una importante base para comprender los déficits sociales y las dificultades para percibir el habla de los niños con autismo”, concluye el autor principal.