“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 29 de noviembre de 2016

Confirmado: la vacuna de la gripe en el embarazo no aumenta el riesgo de autismo del futuro hijo

Con la llegada del frío, y como cada año, las consejerías de Sanidad de las diferentes Comunidades Autónomas han puesto en marcha sus campañas de vacunación frente a la gripe. Una vacuna que el pasado año recibieron hasta 4,7 millones de personas en nuestro país y que está especialmente indicada en los mayores, las personas con enfermedades crónicas y el personal sanitario. Y asimismo, en las mujeres embarazadas, que gracias a esta inmunización protegen frente al virus, además de a sí mismas, a sus futuros bebés. Y esta vacunación durante la gestación, ¿es realmente segura? Pues sí. Además, y como confirma, una vez más, un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico Kaiser Permanente en Oakland (EE.UU.), no se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de trastornos del espectro del autismo (TEA) para los futuros niños.

Como explica Ousseny Zerbo, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA Pediatrics», «nuestros resultados muestran la ausencia de una asociación entre el riesgo de TEA y la infección por la gripe durante el embarazo o la vacunación frente a la gripe durante el segundo o tercer trimestre de gestación».

La vacunación frente a la gripe de las gestantes conlleva una reducción del 70% en los casos de gripe y del 80% en el número de hospitalizaciones por la infección en bebés menores de 6 meses. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que los niños no pueden ser inmunizados hasta alcanzar la edad de seis años. Por tanto, esta vacunación es muy eficaz. Y asimismo, muy segura, por mucho que haya personas que se empeñen en relacionar las vacunas, incluida la de la gripe, con el autismo sin ninguna base científica.

Para llevar a cabo el nuevo estudio, diseñado para analizar la posible relación entre la vacuna de la gripe y los TEA, los autores evaluaron a 196.929 niños nacidos entre los años 2000 y 2010, 45.231 de los cuales habían sido inmunizados cuando aún se encontraban en el vientre de sus madres.

Los resultados mostraron que cerca de 1.400 del total de las gestantes acabaron padeciendo la gripe. Y asimismo, que únicamente 3.101 de los niños –o lo que es lo mismo, el 1,6% del total– acabaron siendo diagnosticados de un TEA. Por tanto, y según concluyen los autores, no puede establecerse una asociación entre la vacunación frente a la gripe y un riesgo incrementado de autismo en niños. O cuando menos, no cuando la inmunización se lleva a cabo durante el segundo o tercer trimestre de gestación.

Entonces, ¿qué sucede si la gestante recibe la vacuna cuando aún está en el primer trimestre de embarazo? ¿Hay un mayor riesgo de autismo para su descendiente? Pues no. Es cierto que, en un inicio, los resultados parecieron mostrar un ligero incremento de la probabilidad de padecer un TEA asociado a la inmunización prenatal. Un resultado que finalmente no fue tal una vez se llevó a cabo el necesario ajuste de los distintos factores contemplados en el estudio.

Como refiere Ousseny Zerbo, «nuestros hallazgos sugirieron un aumento del riesgo de TEA en los niños cuyas madres recibieron la vacuna frente a la gripe en los primeros meses de gestación, pero esta asociación no tuvo finalmente ninguna significación tras realizar la corrección estadística para múltiples componentes».

En definitiva, la vacuna de la gripe es segura en todos los meses de embarazo. Lo cual no quita que, a tenor de los nuevos resultados, no deba investigarse más profusamente su seguridad durante los primeros tres meses de gestación.

Como concluye el director de la investigación, «en ningún caso decimos que deba cambiarse la práctica clínica o las estrategias de vacunación. Solo creemos que deben realizarse más estudios para evaluar cualquier asociación potencial entre la vacunación frente a la gripe en el primer trimestre de embarazo y el autismo».



viernes, 11 de noviembre de 2016

Científicos descubren cambios genéticos en el autismo que frenan la comunicación de las células cerebrales

Científicos del Instituto de Investigación de Células Madre y Cáncer de la Universidad de McMaster, en Hamilton, Ontario, Canadá, en colaboración con el Hospital de Niños Enfermos, han descubierto en un grupo de personas con autismo cambios genéticos que desactivan DIXDC1, un instructor de las células cerebrales para que formen conexiones maduras llamadas sinapsis con otras células cerebrales durante el desarrollo.

Este hallazgo, publicado en 'Cell Reports', proporciona nuevas ideas sobre el autismo que guiarán la identificación de nuevos medicamentos para las personas con el trastorno del espectro del autismo (TEA). Esto es crítico porque el TEA afecta a uno de cada 68 individuos y no hay medicamentos que se dirijan a los síntomas centrales de este trastorno complejo.

El estudio fue dirigido por Karun Singh, científico del Instituto de Investigación de Células Madre y Cáncer (SCCRI, por sus siglas en inglés) y profesor asistente de Bioquímica y Ciencias Biomédicas en la Escuela de Medicina Michael G. DeGroote de McMaster.

"Como identificamos por qué DIXDC1 se apaga en algunas formas de autismo, mi laboratorio en el SCCRI, que se especializa en el descubrimiento de fármacos, ahora tiene la oportunidad de comenzar a buscar medicamentos que activen DIXDC1 y corrijan las conexiones sinápticas --adelanta Singh--. Esto es emocionante porque un medicamento de este tipo tendría el potencial de ser un nuevo tratamiento para el autismo".

Aunque este descubrimiento es prometedor, las mutaciones en DIXDC1 representan sólo a un pequeño número de individuos con autismo y afecciones psiquiátricas relacionadas, matiza Singh.

"Sin embargo, existe una fuerte evidencia de que muchos otros genes del autismo interrumpen el desarrollo de sinapsis similares en DIXDC1, por lo tanto, la clave para un nuevo tratamiento para el autismo será encontrar medicamentos seguros que restauren el crecimiento de las sinapsis celulares y la actividad", plantea.




miércoles, 9 de noviembre de 2016

Selección de artículos publicados en 2015/2016 sobre la salud bucodental de las personas con autismo.

Determina que la factibilidad de realizar un examen de salud bucal en la población de los niños en edad preescolar con TEA está asociada con sus perfiles de desarrollo; y en particular con los niveles de funcionamiento cognitivo, y comportamientos desafiantes.

La prevalencia de caries dental y de enfermedad periodontal en niños y adultos jóvenes con TEA puede considerarse alta, lo que apunta a la necesidad de políticas de salud bucal centradas en estos individuos.

Los niños con autismo pesentan más problemas de alimentación y más hábitos orales persistentes, pero no se pudo demostrar una correlación con la salud dental. La experiencia de caries de niños autistas era más baja que en el grupo de control, manteniendo una buena higiene oral. Es difícil para los niños con autismo mantener una salud gingival fue buena.

Se llegan a la conclusión de que los PECS facilitaron la comunicación entre el paciente y los profesionales durante los procedimientos preventivos, incluidos los pacientes con TEA con experiencia dental anterior.

Los niños y adolescentes con TEA presentan diferentes factores de riesgo de lesión traumática dental en comparación con los que no tienen TEA y las niñas con TEA son más propensas que los varones.

Los resultados incluyeron medidas de ansiedad fisiológica, malestar conductual, intensidad del dolor y malestar sensorial. Se encontró menor ansiedad fisiológica y reportaron menor dolor y malestar sensorial en el grupo de entorno dental adaptado sensorialmente en comparación con el grupo de entorno dental sin adaptaciones, lo que indica un efecto beneficioso de las adaptaciones.

Existe una clara carencia de conocimientos y actitudes dentales y su aplicación práctica entre el grupo de proveedores de atención de la salud que trabajan con niños con TEA en Riyadh.

Los adultos con TEA presentaron más recesiones gingivales y flujo de saliva considerablemente inferior en comparación con controles sanos. A pesar de la prevalencia de caries iguales, el riesgo de reducción de la salud oral debido a la disminución del flujo salival debe tenerse en cuenta al planificar la atención dental para los pacientes con TEA. Se recomiendan recordatorios escritos de citas dentales e informes escritos y verbales sobre el estado de salud bucal e instrucciones de higiene oral.

Los resultados muestran mejoras en la higiene oral en ambos grupos, con tamaños de efecto mayores en la condición de intervención. Los hallazgos proporcionan apoyo preliminar para el uso de intervenciones basadas en Internet para mejorar la higiene bucal de los niños con autismo.