“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 22 de junio de 2017

El contacto visual genera ansiedad en muchas personas con autismo


Investigadores del Hospital General de Massachusetts han publicado un estudio en Nature Scientific Reports que revela que las personas con autismo evitan el contacto visual porque les genera una sensación incómoda, no porque no les interese ver a la otra persona a los ojos.

La parte del cerebro responsable de ayudar a los recién nacidos a recurrir a las caras conocidas está anormalmente activada entre los que están en el espectro del autismo, sugiriendo que forzarlos a tener contacto visual produciría ansiedad.

Trastorno del espectro del autismo es un término utilizado para describir una variedad de condiciones que hacen de la comunicación y socialización, un reto, y está a menudo acompañada de conductas restringidas y repetitivas. Otra de sus características es la dificultad para establecer o mantener el contacto visual, un comportamiento que no solo dificulta las interacciones sociales, sino que puede conducir a la falta de comunicación en las culturas donde el contacto visual se toma como un signo de confianza y respeto.

Aquellos con la expresan ansiedad sobre el contacto visual, pero los psicólogos han estado inseguros sobre si el malestar es sensorial o proviene de un conflicto sobre la importancia social de mirar a una persona cuando se comunica. Investigaciones anteriores sugirieron esto último, pero un equipo de neurólogos sospechó que el problema podría ser una sensibilidad excesiva de las partes del cerebro responsables de la percepción emocional.

Específicamente, los investigadores miraron a una parte del cerebro llamada sistema subcortical, una variedad de estructuras que integra la información de la corteza externa con los sentidos periféricos para dar lugar a movimientos y otros comportamientos. Dentro de este sistema hay caminos que transportan la información visual de los ojos a partes del cerebro que estimulan las emociones, y ayuda a los recién nacidos a reconocer rostros familiares.

Las investigaciones previas sobre si esta parte del cerebro estaba hiperactiva en personas con TEA produjeron resultados mixtos. Para resolver este conflicto, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para medir las diferencias en la activación de las partes del sistema subcortical responsables de procesar caras en 23 voluntarios adultos y niños con ASD y 20 controles.

Mientras que la región subcortical de reconocimiento facial estuvo activa en ambos grupos, las áreas eran altamente activas en aquellos con ASD cuando se vieron obligados a concentrarse alrededor de la región del ojo, especialmente cuando las caras expresaron temor. "Los hallazgos demuestran que la aparente falta de interés interpersonal en las personas con autismo no se debe a una falta de interés en sí", dice el investigador principal Nouchine Hadjikhani. "Más bien, nuestros resultados muestran que este comportamiento es una forma de disminuir una excitación excesiva desagradable que proviene de la sobreactivación en una parte particular del cerebro".


La investigación es suficiente para forzar un replanteamiento de las consecuencias de coaccionar a los niños con autismo a practicar el contacto visual. "Los hallazgos indican que obligar a los niños con autismo a mirar a los ojos de alguien en terapia conductual puede crear mucha ansiedad para ellos", dice Hadjikhani.